Notas de la semana

LA MUJER COMO MÚSICA

Luis Porter
 Escribo este artículo en el día de las mujeres trabajadoras, marzo 8. Reviso el sentido de esta fecha y me doy cuenta que una vez mas, atribuimos a este día lo que el sentido común nos lleva a pensar, como un día para mostrar nuestro buen comportamiento hacia ellas. Pero resulta que detrás de esta fecha, hay una larga lucha de mujeres,  y un acontecimiento trágico, que lo aleja de la celebración y lo acerca al homenaje, al recuerdo, a la conciencia: un día de prueba acerca de nuestra verdadera actitud hacia las mujeres. Es común que el académico que lee, que estudia, que dialoga con sus colegas mujeres, crea que ya entendió de qué se trata, aunque no todos los "feminismos" los acepte con la misma facilidad. El hecho es diferente: todo hombre educado en nuestra cultura, como sea que la llamemos, latina o mexicana, está (estamos) obligados a revisar día con día nuestra conducta hacia la mujer, que refleja el concepto que tenemos de ella, porque no basta con lo que el cerebro haya creído entender, si dejamos de medir lo que nuestras vísceras siguen sintiendo. Bien sabemos que entre razón y sentimiento, este último tiene mayor peso, lo que nos obliga a fortalecer nuestra mente hasta lograr un mayor control de nuestros impulsos. Constantemente nos estamos educando, y este 8 de marzo es una nueva ocasión para darnos examen ante nosotros mismos, porque es un día dedicado a un tema álgido que no ha sido superado, a juzgar por las estadísticas y por los males que se repiten: la constante violencia hacia la mujer, desde la mas cruel hasta la que ejercemos los hombres que nos consideramos educados y superados y nos calificamos aceptables, cuando no siempre es verdad. Cuando hablamos de re-educarnos, nos referimos a nuestra mente, como si el cerebro fuera el órgano corporal exclusivamente dedicado a dicha tarea. Sin embargo, no es en el plano racional que nos debemos de detener, cuando sabemos que lo que nos traiciona es el plano emocional. Educarnos es incorporar el cuerpo en su totalidad, y no como un ente fraccionado en partes que se dedican a diferentes funciones. Seremos dueños de nosotros mismos, capaces de mantener una relación, un diálogo, una amistad con una mujer,  cuando mente y cuerpo como totalidad toma sentido en relación a nosotros mismos y en relación con los otros cuerpos. El cuerpo humano es un ente-colectivo que se asemeja a una orquesta, pero, más allá de la metáfora, podemos concebirlo como un ente musical. No como un ente aislado, que se basta por si mismo, sino que forma parte de una identidad que se alimenta  y complementa con los demás. Y entre esos otros, la mujer es un protagonista esencial, que para el hombre significaría el otro hemisferio. Creemos en el amor, pero somos conscientes de que no hemos sido educados para el amor. 

Nuestra profesora

Manuel Gil Antón
Desde la sencillez que no mengua su aplomo, Estela Hernández indicó, en pocas palabras, el rumbo de la transformación educativa que necesitamos con urgencia. Expresó lo que ha sido incapaz, no digamos de enunciar, ni siquiera imaginar, este gobierno: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. Vaya claridad y contundencia. Ese es, sí, un proyecto humano y educativo — político— que nos convoca y une. Lo dijo una profesora, una de tantas acusadas de ser causantes, así, en bola, de todos los males en el sistema escolar mexicano; colega de otros miles, a su vez indiciados, sin distingo, por los magros resultados en las mediciones, tan malas como de moda, de lo que se sabe y se es. Hija de Jacinta, apresada tres años junto a Teresa y Alberta, es maestra. Lejos de su salón y escuela, en el auditorio del Museo de Antropología, cuando se les reconocía, casi 11 años después, inocentes del delito imputado de secuestrar policías y el vergonzoso “ustedes perdonen”, construyó, con sus palabras, un aula enorme: pupitres para todos. Fragmentos de su voz: “El caso (de mi madre) es un simple ejemplo de tantas de las muchas arbitrariedades ilegales que cometen las autoridades. Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes, están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, los que los poderosos someten a su voluntad. Los delincuentes de mayor poder, de cuello blanco, no pisan la cárcel. A los que sólo piensan en el dinero de reparación de daños, no se preocupen: no nacimos con él ni moriremos con él. Nuestra existencia hoy tiene que ver con nuestra solidaridad con los 43 estudiantes normalistas que nos faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con nuestros presos políticos, con mis compañeros maestros caídos, con mis compañeros cazados por defender lo que por derecho nos corresponde. Pido por ellos, porque por buscar mejores condiciones de vida y trabajo, es el trato que recibimos. La ignorancia, el miedo no puede estar encima de nadie. Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena, no es motivo de vergüenza. Hoy sabemos que no es necesario cometer un delito para ser desaparecido, perseguido o estar en la cárcel. Gracias a los abogados y compañeros del centro Pro y todos los que metieron el hombro en esta causa. Hoy nos queda solidarizarnos con otras víctimas, nos queda saber que la identidad, la cultura, la conciencia, la sabiduría, la razón, la vida y la libertad, no se venden, no se negocian ni tienen precio". 

Teresa del Conde, un talento para la historia

Mario Raúl García
El pasado jueves 16 de febrero falleció Teresa del Conde, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, ex directora del Museo de Arte Moderno y crítica de arte. Compartimos este texto de Mario Raúl García, que nos permite conocer un poco de esta destacada académica y promotora del arte pictórico en nuestro país. 

Teresa del Conde, un talento para la historia
Mario Raúl García

Cuando conocí de vista a la doctora del Conde fue con motivo de la exhibición temporal La magna Grecia, instalada en la sala de exposiciones internacionales del Museo Nacional de Antropología e Historia; aproximadamente, en 2000. Se trataba de un ciclo de charlas sobre el arte helénico asentado en el sur de Italia y Sicilia, impartidas en el auditorio de la institución, con gran lucimiento de la disertadora. Doña Teresa apareció muy puntual de entre bastidores y sola en el proscenio. Debido a esta razón, los asistentes tuvimos el tiempo suficiente para observar su porte elegante; tanto así, que a distancia y desde mi asiento, me pareció ser una dama muy alta, poseedora de una locución vivaz ante el público y, llamativamente, de un timbre de voz bajo. En suma, su talante resuelto y a la vez sereno, me sedujo. Lejos estaba yo de suponer que esta personalidad del ambiente cultural nuestro habría de ser mi profesora un año más tarde en el postgrado de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, durante trece semestres ininterrumpidos y a raíz de su regreso a la docencia, una vez concluida su gestión al frente de un organismo cultural. Esta condición me ha permitido entablar un contacto académico y amistoso de lo más feliz, pese al trabajo intelectual que representa el desarrollo de los objetivos humanistas que ella se fija alcanzar en cada seminario. Así, el acto de reunirnos con doña Teresa los miércoles, de las dieciocho a las veinte horas en el salón 04 del ala de postgrado del colegio de historia, se ha vuelto ya -para algunos de nosotros- una costumbre atávica. Por principio de cuentas, los estudiantes seleccionamos las materias por cursar de acuerdo con el proyecto de tesis de cada quien y, hasta cierto punto, según el nombre de los titulares de las mismas. En lo relativo al arte contemporáneo, el prestigio de la doctora Del Conde causa un entusiasmo seguido, interés que de alguna manera baja conforme el semestre avanza y la tenacidad de muchos decrece, al encontrarse delante de una profesora exigente y adolecer, al mismo tiempo, de un bagaje cultural óptimo. Empero, cualquier esfuerzo es ampliamente gratificado, ya que su conducción se funda en una experiencia boyante de investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, de sus ministerios culturales realizados en la Dirección de Artes Plásticas y en el Museo de Arte Moderno del INBA, y de sus intervenciones múltiples como periodista. Erudición que todavía comparte con algunos de nosotros en proyectos editoriales como Voces de artistas (2005), y uno más en gestación.

El expediente SNI como parte de una necesaria cultura archivstica

Luis Porter

Fuente: fotografas de Luis Porter

La vida acadmica contempornea, se ha visto estremecida por lo que po-dramos llamar la cultura de la evaluacin. Se han multiplicado las instan-cias que ejercen su particular presin para que convirtamos nuestro trabajo acadmico, en formas posibles de ser evaluadas. Lo que en este artculo abordaremos surge de este necesario o inevitable sometimiento al que estamos obligados para poder avanzar en nuestras carreras. La reciente elaboracin de mi propio expediente a ser considerado este ao por el SNI, me dej una experiencia junto a una serie de reflexiones, alguna de las cuales quiero compartir con los lectores de Laisum, muchos de los cuales no estarn exentos de pasar por situaciones semejantes. El mundo es complejo, los campos del conocimiento tambin lo son, pero a la postre, los que se presentan como acadmicos investigadores, intelectuales o cientficos, habrn sido ubicados en uno de los tres niveles al que el SNI termina destinndonos. Es cierto, no es la nica instancia evaluadora, los artistas, por dar un ejemplo  tendrn que hacer lo mismo en su respectivo sistema. Pero los artistas son unos bohemios, y nosotros, los profesores, en cambio, somos seres racionales, aunque algunos nos ubiquemos en las ciencias blandas o lindemos con la poesa.  En definitiva, la resolucin que haga el SNI de la valoracin del trabajo que presentemos, definir el estatus de cada aspirante: su ingreso, permanencia, escalada, mismo que tendr un efecto definitivo sobre la forma en que este acadmico o acadmica es visto por sus colegas, por sus coetneos, por sus alumnos, su crculo social, lectores, y lo que es peor, o mejor, por l o ella misma. 

Se tambalea el posgrado nacional de calidad del país

Angélica Buendía
Entre septiembre y noviembre del 2016, se anunciaron los recortes presupuestales a ciencia y tecnología. Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) se les disminuyeron los recursos en aproximadamente un 23% con relación al año inmediato anterior. Según palabras de académicos e investigadores, la disminución para el Conacyt ascendió a “7 mil 500 millones de pesos (375 millones de dólares), cantidad con la que se podrían financiar por 10 años todas las convocatorias para proyectos de ciencia básica, adquirir tres telescopios de nueva generación o incluso pagar gran parte del proyecto internacional del acelerador de partículas Sincroton, cuyo valor estimado es de entre 400 y 500 millones de dólares. De ese tamaño es el recorte”. Pero, ¿cómo empiezan a concretarse tales recortes? “Los procedimientos cuentan”. Me dijo no una, sino varias veces, mi querido amigo y colega Eduardo Ibarra Colado, en nuestras charlas y seminarios sobre políticas gubernamentales para la educación superior. Eduardo afirmaba que muchas de las investigaciones sobre políticas  públicas se centraban en su diseño, implementación y evaluación; pero muy pocas en explicar y analizar los procedimientos que subyacen en el proceso de política, entendidos como secuencias de actividades de orden puramente administrativo y burocrático, pero con una base normativa sólida. Esta concepción los hace aparecer a la vista de todos como indefensos y, por tanto, desdeñados por los actores implicados en la política, quienes los dejan en manos de los administradores ubicados en niveles jerárquicos con menor injerencia en la toma de decisiones de las organizaciones. La negación o disminución de becas para los estudiantes inscritos en los posgrados incorporados al Programa Nacional de Posgrados de Calidad, que ha ocurrido en las últimas semanas, es una evidencia de que un procedimiento administrativo puede constituirse en el mejor instrumento para concretar una acción política. Expongo el caso de la UAM Xochimilco, pero por lo que se está difundiendo en diversos medios en los últimos días, la situación parece extenderse a otras universidades públicas e instituciones de educación superior. A principios del mes de febrero comenzamos a recibir correos electrónicos de oficinas del Conacyt, para aplicarnos una encuesta breve a la que habría que responder: ¿cómo difunde la información de las becas a sus estudiantes?, ¿cuál es el procedimiento que utiliza para postular las becas de los estudiantes? Primer procedimiento. 

Entrevista a la Dra. Sylvie Didou

Ana Beatriz Pérez Díaz
Tuvimos la oportunidad de dialogar con la Dra. Sylvie Didou, quien ha dedicado gran parte de su vida académica a comprender y analizar los procesos de internacionalización de la educación superior en sus diversas dimensiones. La entrevista versó en temas como los aciertos y desaciertos de la política de internacionalización en nuestro país, la redistribución equitativa en la internacionalización, la internacionalización de las redes científicas y el nuevo escenario de la internacionalización con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

¿Cuál es su opinión respecto a los aciertos y los desaciertos que ha tenido la política de internacionalización de la educación superior en el país?

En México creo que ha habido avances en materia de internacionalización en la medida en la cual se ha apoyado, en los últimos 10 años,  otras actividades  que no son esencialmente la movilidad estudiantil saliente que es tradicionalmente el eje vertebral de las políticas de internacionalización  en educación superior en México, en forma más general en América Latina. CONACYT, por ejemplo, tiene un programa de redes temáticas que son redes de conocimiento con un componente internacional; las universidades y apoyadas a veces por otras instituciones y organismos han desarrollado carreras conjuntas; la ANUIES ha hecho un esfuerzo  que todavía se requiere consolidar, a través de la encuesta PATLANI para ir viendo cuáles son los estudiantes extranjeros que llegan a México. Entonces hay un esfuerzo por diversificar las actividades que abarca la internacionalización, eso creo que está bien. El problema que hay es que son muchas las agencias e instancias que tienen que ver con esa promoción de actividades internacionales y es un panorama muy confuso con muy poca información confiable y actualizada sobre resultados, es decir, globalmente podemos ver que los programas se han multiplicado, ¿cuántos usuarios tienen?, ¿cuál es su costo?, ¿Cuáles son sus repercusiones en las instituciones?, eso no lo sabemos.

¿Cómo considera que esa problemática puede contrarrestarse?

Yo creo que hay que trabajar en distintos niveles, uno de ellos podría ser la creación de un organismo, una especie de agencia que sea realmente a  cargo de la producción de información sobre internacionalización de la educación superior  de ciencia pero creo que eso no es factible si no hay un compromiso serio de todas las instituciones que componen el sistema de educación superior de producir cada año una información confiable y comparable. Eso tiene mucho que ver con el papel y los recursos que les asignan a las oficinas de recursos internacionales en las instituciones de educación superior, hay una tendencia por lo menos en el sector universitario a que las universidades abran oficinas de asuntos internacionales pero sus atribuciones, sus ubicaciones del organigrama institucional y,  su capacidad no sólo de operar los procesos sino de su manera de documentar son muy variadas, esa es una cuestión que habría que trabajar con la propias instituciones;  es muy difícil pensar en que una agencia centralizadora de la información pueda realmente tener efectividad si no hay un compromiso por parte de las instituciones.


Novedades Editoriales

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