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04 de marzo de 2017
Nuestra profesora
Manuel Gil Antón

Desde la sencillez que no mengua su aplomo, Estela Hernández indicó, en pocas palabras, el rumbo de la transformación educativa que necesitamos con urgencia. Expresó lo que ha sido incapaz, no digamos de enunciar, ni siquiera imaginar, este gobierno: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. Vaya claridad y contundencia. Ese es, sí, un proyecto humano y educativo — político— que nos convoca y une. Lo dijo una profesora, una de tantas acusadas de ser causantes, así, en bola, de todos los males en el sistema escolar mexicano; colega de otros miles, a su vez indiciados, sin distingo, por los magros resultados en las mediciones, tan malas como de moda, de lo que se sabe y se es. Hija de Jacinta, apresada tres años junto a Teresa y Alberta, es maestra. Lejos de su salón y escuela, en el auditorio del Museo de Antropología, cuando se les reconocía, casi 11 años después, inocentes del delito imputado de secuestrar policías y el vergonzoso “ustedes perdonen”, construyó, con sus palabras, un aula enorme: pupitres para todos. Fragmentos de su voz: “El caso (de mi madre) es un simple ejemplo de tantas de las muchas arbitrariedades ilegales que cometen las autoridades. Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes, están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, los que los poderosos someten a su voluntad. Los delincuentes de mayor poder, de cuello blanco, no pisan la cárcel. A los que sólo piensan en el dinero de reparación de daños, no se preocupen: no nacimos con él ni moriremos con él. Nuestra existencia hoy tiene que ver con nuestra solidaridad con los 43 estudiantes normalistas que nos faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con nuestros presos políticos, con mis compañeros maestros caídos, con mis compañeros cazados por defender lo que por derecho nos corresponde. Pido por ellos, porque por buscar mejores condiciones de vida y trabajo, es el trato que recibimos. La ignorancia, el miedo no puede estar encima de nadie. Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena, no es motivo de vergüenza. Hoy sabemos que no es necesario cometer un delito para ser desaparecido, perseguido o estar en la cárcel. Gracias a los abogados y compañeros del centro Pro y todos los que metieron el hombro en esta causa. Hoy nos queda solidarizarnos con otras víctimas, nos queda saber que la identidad, la cultura, la conciencia, la sabiduría, la razón, la vida y la libertad, no se venden, no se negocian ni tienen precio". 

 
 
11 de febrero de 2017
El ombligo
Manuel Gil Antón

Hace años aprendí que, en Tzeltal, la traducción literal —en “castilla”— de las preguntas: ¿dónde naciste? o ¿de dónde eres? es magistral: ¿dónde quedó enterrado tu ombligo? La palabra, el modo de hablar nos descubre si sabemos oír. Y la forma de preguntar a otro nos ubica: nadie ha enterrado su propio ombligo. Han sido otros, nuestros padres o alguien cercano. Quedó en cierto lugar, en un sitio en que la casualidad nos hizo venir a la vida. No fue elección. A veces seguimos cerca de donde está, otras no. Bien visto, nunca nos quedamos ahí: todos migramos, ya sea a otros parajes cuando nos llevan, nos vamos o expulsan, o porque al ir creciendo, así, en gerundio, vamos cambiando. Todos mudamos, cerca o lejos de donde está enterrado nuestro ombligo: somos migrantes.  Nos encontramos con otros muchas veces a lo largo de la vida. Otros con otros dioses o ninguno, con distintos modos de comer y vestir, que ensayan diferentes formas de quererse para darle sentido a este asunto de estar vivos. Al hacernos amigos de ellos, migramos a sus miradas, nos sentamos en sus mesas y comemos lo que les gusta. Aprendemos al movernos, somos aprendices de los que se mueven y se acercan a donde hemos llegado.  Donde quedó enterrado nuestro ombligo es circunstancial. Hay quienes dicen: soy de Narvarte, o los que arman que de Sevilla son, o de Laos y muchos lares. Y tienen por esos lugares de la infancia, que no coinciden muchas veces con el sitio de nacencia, el cariño de reconocer esquinas, amigos viejos, sabores y el olor de cosas que nunca se va. Lo que no es casualidad, aunque a veces sea un sin remedio, es a donde vamos: buscando mejores ocasiones de reposo o trabajo, procurando huir de lugares que nos constriñen y aplastan, siguiendo el bies de una falda o el zurcido que da forma a la valenciana de un pantalón. Migrando va en gerundio, como este texto; vivir es así: siempre en ando y “yendo”. Es proyecto muy reciente, enorme hallazgo, un horizonte humano que en la diferencia y lo distinto encuentra la razón de ser, todos, personas. Que el otro, extraño, cuando se despida de mí me extrañe. Que cuando la otra, tan diversa, se aleje, nos deje un hueco su ausencia y la añoremos.


 
 
05 de noviembre de 2016
La enorme distancia
Manuel Gil Antn

Una de dos: se evaluar lo que se ensea, o se ensear lo que se evala? Esta pregunta, que retomo del artculo de Roberto Rodrguez en Campus Milenio del 3 de noviembre de 2016, es crucial. El dilema que propone es ineludible: separa a las opciones un barranco, y no hay puente. En el primer caso, se requiere construir un proyecto educativo serio, diverso, formativo, orientado a la creacin de ambientes de aprendizaje que sean propicios al desarrollo del talento en sus mltiples dimensiones y circunstancias. En el segundo, la mirada se centra en los reactivos, instrumentos de medicin y formatos para, a partir de ellos, con el  fin de que sean superados, disear un proceso de capacitacin: entrenamiento ajeno a la vida y el trabajo cotidianos. Cuando la evaluacin, como estrategia intelectual compleja, est al servicio de la enseanza, permite observar si los procesos pedaggicos y los contenididos propuestos estn generando el aprendizaje esperado. Es, entonces, recurso indispensable para ponderar lo conseguido, enmendar si es el caso, verificar la idoneidad del rumbo y ajustar lo necesario. Es un medio para aproximarse a la valoracin del intrincado sistema de relaciones que aprender implica. Pero si la enseanza es un proceso reducido a sortear con xito la evaluacin (lograr muchos puntos, hartos), el contenido sustantivo de la formacin se troca en medio y el examen y sus resultados sern la meta. Invertida la relacin entre enseanza y evaluacin, el modelo educativo consiste, ms all de los discursos de la SEP, en el dispositivo para obtener buenas notas. Qu va a venir en el examen? Eso estudio. Mxico se mueve. La propaganda, disfrazada de informacin, anunciar: ya salimos mejor en los exmenes. No importa la formacin, sino la cuantificacin en el test que, supuestamente, da cuenta de lo sustantivo. No es as. Los que saben de esto, como Jenny Assal Budnik y sus colegas, escribieron en 2011: La presin ejercida a travs de las metas de resultados en pruebas de aprendizaje estandarizadas conduce a que en los establecimientos educacionales se tienda a ensear lo que se evala, reducindose el currculo fundamentalmente a lenguaje, matemticas y ciencias, y a los aprendizajes que dentro de estas disciplinas pueden ser evaluados de manera estandarizada. Las prcticas pedaggicas tienden a centrarse exclusivamente en el entrenamiento de estas pruebas estandarizadas, en abierto menoscabo de asignaturas como  losofa, arte, educacin fsica, que cada vez tienen menos espacio en el currculo, as como de procesos de enseanza y aprendizaje que favorezcan el desarrollo de sujetos con una formacin ms integral, reexivos y crticos. (La empresa educativa Chilena en Educacin y Sociedad 115, Campinas, Brasil).

 
 
08 de octubre de 2016
Maestros improvisados
Manuel Gil Antn

Al parecer, echando a perder se aprende. Le toca dar clases los lunes, mircoles y viernes en el saln 508 del edificio H. Aqu tiene el programa, un par de gises y el borrador. Que le vaya bien, colega. Suerte.  Durante aos, y no pocos, en realidad muchas dcadas, el proceso de ingreso a un puesto como profesor universitario en nuestro pas no ha tenido como requisito mostrar capacidad certificada para desempear la funcin docente. Basta con la tenencia de documentos que acrediten el nivel de estudios estipulado en la convocatoria. En algn tiempo con la licenciatura fue suficiente, y lo es todava en ciertas reas del conocimiento o instituciones. En otras, ya es indispensable haber realizado estudios de posgrado. La condicin imprescindible y suficiente para acceder a la enseanza, en este nivel del sistema educativo, es un diploma que da fe que quien lo obtiene, sabe. Algunos procedimientos de ingreso solicitan a los candidatos que elaboren un programa de estudios: los temas de una asignatura y la bibliografa adecuada; en otros, se pide la representacin de una clase ante un grupo, y los sinodales observan si es claro al exponer y domina el conocimiento del segmento seleccionado. Esta modalidad tiene como propsito calibrar el desempeo del aspirante al explicar el contenido y no pasa por averiguar si, luego del ejercicio, los estudiantes hicieron propio aprendieron lo enseado. Hay una ausencia clara: la constancia de haber estudiado y ser capaz de conducir un proceso en el que la pedagoga y el repertorio didctico son inexcusables. Para ser contratado como acadmico con responsabilidades docentes en el futuro, al certificado de estudios se le debera acompaar con un documento, igualmente oficial, en que conste la destreza en la tarea de generar ambientes de aprendizaje. Esta certificacin, obtenida en una institucin de educacin superior dedicada a esta formacin de ninguna manera trivial no por saber se sabe ensear, est ausente en los requisitos obligatorios para concursar por un puesto en que la tarea docente ser central.

 
 
02 de julio de 2016
Problema o solucin?
Manuel Gil Antn




La reforma (educativa) no es el problema, es la solucin. Un conjunto de organizaciones empresariales y de la sociedad civil lo afirman frente a la coyuntura de tensin y conflictos sociales que enfrentamos. El manifiesto, de acuerdo con sus redactores, se basaba en la defensa de la educacin de los nios y la evaluacin al magisterio con base en el cumplimiento de la ley. Se pueden usar los mismos trminos en sentido contrario: la reforma es el problema, no la solucin. A mi juicio, en el fondo, as es. Por qu? Varias razones dan sustento a la ubicacin de la reforma (ya claramente no educativa, sino de la administracin gerencial y centralizada del sistema escolar) como raz de las dificultades severas que suceden hoy. 1. Las enmiendas a la Constitucin, y los mecanismos legales que se derivaron, tienen un vicio de origen: conciben al magisterio como obstculo, estorbo y causa exclusiva de las fallas educativas. Por tanto, es un insumo a manejar para que llegue la calidad. Cosas, objetos acusados todos de ignorantes, pendencieros e impresentables, era preciso, desde arriba profesionalizarlos. 2. Entonces se cometi otro error de gran calado: si hay algo que destroza la posibilidad de la existencia de una profesin, es que no se organice por parte de los que tienen un saber especializado y realizan una labor de relevancia social. Cuando alguien es profesionalizado (sic) por otro, ocurre todo lo contrario: se impide la emergencia de un sector profesional que se haga cargo de regular la calidad de su trabajo. Se consigue la sumisin a reglas ajenas y externas. 

 
 
04 de junio de 2016
No es as
Manuel Gil Antn

Es muy sencillo despreciar las crticas a la reforma educativa poniendo a todos los que la debaten en el mismo costal impresentable. De ese modo, el poder que no escucha ni dialoga, concibe todo cuestionamiento como insolencia ilegal y se queda, aislado, en su aparente triunfo. Sojuzga, somete y doblega: su instrumento es la fuerza pblica. La generalizacin, las amenazas o el elogio zalamero remedan argumentos. La inclusin de la diversidad de pareceres en el mismo saco es clara: No se dejen engaar: todos los que estn en desacuerdo con la reforma, en realidad estn a favor, o quieren conservar el control de los vicios de antao, como la venta y herencia de plazas. Atentan contra el valor del mrito como mecanismo para asignar puestos, promociones e ingresos adicionales. Son partidarios de la impunidad. En su propaganda, recurren sin pudor al lugar comn: Ser maestro no es slo un empleo, es una vocacin de vida. Es falso que la orientacin de todas las interrogantes est interesada en volver a despropsitos previos, como el mercado de plazas que (no hay que olvidar) gener y coordin el gobierno con las cpulas sindicales durante dcadas. Hay objeciones vlidas y fundadas. Confundirlas con los malos usos, y peores costumbres del pasado, es un recurso para sostener lo que al poder sin legitimidad sostiene: la demagogia. Es imprescindible criticar la manera en que se pretende medir el desempeo de una maestra o un profesor, durante pongamos el caso ms de 15 aos, y determinar si ha sido insatisfactorio, bueno o destacado. No hay confiabilidad ni validez en lo que se solicita al sustentante para el juicio que se emite: cuatro evidencias, ms un examen de opcin mltiple al que se aade simular la planeacin argumentada de una clase. Derivar de este conjunto de ejercicios un juicio sumario sobre la trayectoria de un profesional de la docencia es aberrante, y el impacto de este yerro es mayor. Es como intentar medir los niveles de colesterol con un calibrador de llantas. Hay que cuestionar que la reforma parti de sealar como culpable de todas las fallas en la educacin a las y los maestros, porque este proceder es inadecuado al simplificar un fenmeno muy complejo, y reducir an ms la solucin a un fetiche: evaluar. No hay que cejar en la objecin a la poltica educativa actual, por haber concebido al magisterio como insumo a mejorar, no como socio en la transformacin que urge: no hay reforma que prospere sin el entusiasmo de un sector muy amplio de docentes.


 
 
22 de mayo de 2016
No es as
Manuel Gil Antn

Es muy sencillo despreciar las crticas a la reforma educativa poniendo a todos los que la debaten en el mismo costal impresentable. De ese modo, el poder que no escucha ni dialoga, concibe todo cuestionamiento como insolencia ilegal y se queda, aislado, en su aparente triunfo. Sojuzga, somete y doblega: su instrumento es la fuerza pblica. La generalizacin, las amenazas o el elogio zalamero remedan argumentos. La inclusin de la diversidad de pareceres en el mismo saco es clara: No se dejen engaar: todos los que estn en desacuerdo con la reforma, en realidad estn a favor, o quieren conservar el control de los vicios de antao, como la venta y herencia de plazas. Atentan contra el valor del mrito como mecanismo para asignar puestos, promociones e ingresos adicionales. Son partidarios de la impunidad. En su propaganda, recurren sin pudor al lugar comn: Ser maestro no es slo un empleo, es una vocacin de vida. Es falso que la orientacin de todas las interrogantes est interesada en volver a despropsitos previos, como el mercado de plazas que (no hay que olvidar) gener y coordin el gobierno con las cpulas sindicales durante dcadas. Hay objeciones vlidas y fundadas. Confundirlas con los malos usos, y peores costumbres del pasado, es un recurso para sostener lo que al poder sin legitimidad sostiene: la demagogia. Es imprescindible criticar la manera en que se pretende medir el desempeo de una maestra o un profesor, durante pongamos el caso ms de 15 aos, y determinar si ha sido insatisfactorio, bueno o destacado. No hay confiabilidad ni validez en lo que se solicita al sustentante para el juicio que se emite: cuatro evidencias, ms un examen de opcin mltiple al que se aade simular la planeacin argumentada de una clase. Derivar de este conjunto de ejercicios un juicio sumario sobre la trayectoria de un profesional de la docencia es aberrante, y el impacto de este yerro es mayor. Es como intentar medir los niveles de colesterol con un calibrador de llantas. Hay que cuestionar que la reforma parti de sealar como culpable de todas las fallas en la educacin a las y los maestros, porque este proceder es inadecuado al simplificar un fenmeno muy complejo, y reducir an ms la solucin a un fetiche: evaluar. No hay que cejar en la objecin a la poltica educativa actual, por haber concebido al magisterio como insumo a mejorar, no como socio en la transformacin que urge: no hay reforma que prospere sin el entusiasmo de un sector muy amplio de docentes.


 
 
22 de mayo de 2016
No es as
Manuel Gil Antn

Es muy sencillo despreciar las crticas a la reforma educativa poniendo a todos los que la debaten en el mismo costal impresentable. De ese modo, el poder que no escucha ni dialoga, concibe todo cuestionamiento como insolencia ilegal y se queda, aislado, en su aparente triunfo. Sojuzga, somete y doblega: su instrumento es la fuerza pblica. La generalizacin, las amenazas o el elogio zalamero remedan argumentos. La inclusin de la diversidad de pareceres en el mismo saco es clara: No se dejen engaar: todos los que estn en desacuerdo con la reforma, en realidad estn a favor, o quieren conservar el control de los vicios de antao, como la venta y herencia de plazas. Atentan contra el valor del mrito como mecanismo para asignar puestos, promociones e ingresos adicionales. Son partidarios de la impunidad. En su propaganda, recurren sin pudor al lugar comn: Ser maestro no es slo un empleo, es una vocacin de vida. Es falso que la orientacin de todas las interrogantes est interesada en volver a despropsitos previos, como el mercado de plazas que (no hay que olvidar) gener y coordin el gobierno con las cpulas sindicales durante dcadas. Hay objeciones vlidas y fundadas. Confundirlas con los malos usos, y peores costumbres del pasado, es un recurso para sostener lo que al poder sin legitimidad sostiene: la demagogia. Es imprescindible criticar la manera en que se pretende medir el desempeo de una maestra o un profesor, durante pongamos el caso ms de 15 aos, y determinar si ha sido insatisfactorio, bueno o destacado. No hay confiabilidad ni validez en lo que se solicita al sustentante para el juicio que se emite: cuatro evidencias, ms un examen de opcin mltiple al que se aade simular la planeacin argumentada de una clase. Derivar de este conjunto de ejercicios un juicio sumario sobre la trayectoria de un profesional de la docencia es aberrante, y el impacto de este yerro es mayor. Es como intentar medir los niveles de colesterol con un calibrador de llantas. Hay que cuestionar que la reforma parti de sealar como culpable de todas las fallas en la educacin a las y los maestros, porque este proceder es inadecuado al simplificar un fenmeno muy complejo, y reducir an ms la solucin a un fetiche: evaluar. No hay que cejar en la objecin a la poltica educativa actual, por haber concebido al magisterio como insumo a mejorar, no como socio en la transformacin que urge: no hay reforma que prospere sin el entusiasmo de un sector muy amplio de docentes.


 
 
09 de abril de 2016
Dar clases?
Manuel Gil Antn

Una reforma educativa es tan seria como su comprensin de la complejidad de factores que intervienen en el milagro de aprender a pensar y preguntar con fundamento y da muestra de la solidez de su proyecto en relacin directa con la concepcin que tenga del quehacer docente. La emprendida en esta administracin, si atendemos a estos dos criterios, reprueba: lejos de la complejidad, simplific las cosas y endilg todos los males educativos a un solo actor: el magisterio. Adems, percibe a la docencia como el proceso que arranca y termina en una frase que es la anttesis del trabajo educativo: dar clases. Te toca tercero B a ti matemticas en segundo: a darle.  Los gestores de la reorganizacin laboral, administrativa y poltica del sistema escolar en el pas tienen discursos largos miras cortas: consideran que lo crucial es que ningn nio se quede sin clases, como sean,  y quien acceda a una plaza docente a eso dedique: a impartirlas. Quin no puede dar clases? Es fcil: repartir, repetir, recordar, repasar y reiterar lo que se sabe, y reaprender o reprobar al que no atine a reconocerlo y rellenar el ovalito correcto del reactivo. Erre con erre, cigarro Esa profesin, oficio en el mejor sentido de la palabra, es lo ms remoto al verbo repartir. Ensear es la forma ms alta del conocimiento, porque hay que saber, pero, a su vez, saber cmo propiciar entre otros el hambre y la pasin por pensar las razones en las que se funda lo que se conoce. Por eso, ha habido en la historia instituciones dedicadas a la preparacin del magisterio. Son escuelas, en nuestro caso las Normales, especializadas en la formacin de lo que diferencia al que s erudito en un campo del conocimiento, del que sabe del mismo, sin duda, pero cuenta en su haber, adems, con la sapiencia para ejercer el dominio pedaggico del contenido a ensear. Los distingue la perspectiva pedaggica y la capacidad para producir, de manera creativa, diversas modalidades didcticas orientadas al aprendizaje. Dar? Que den misa los curas y discursos los funcionarios. Las maestras y los profesores producen ambientes de aprendizaje en relacin con sus alumnos y colegas. 



 
 
07 de febrero de 2016
Secretara de Aviacin Pblica?
Manuel Gil Antn

El lunes 25 de enero, el secretario de Educacin dio a conocer el Plan Escuela al Centro. Gran cobertura, en el contexto de la Confederacin Nacional de Gobernadores (Conago) y la Biblioteca de la escuela Benito Jurez, mbito excepcional por sus instalaciones, preparada, siempre, para la foto. Hay preguntas ineludibles ante este programa que, a juicio de las autoridades, inicia, por fin, el aterrizaje de la reforma educativa en el aula. Consideremos la primera de las seis acciones que contiene: reorganizar la gestin escolar.  1. Para reducir los trmites que impiden a los directores de las escuelas llevar a cabo bien su trabajo, se incorporarn a la estructura de la escuela dos subdirectores: uno dedicado a los procesos tcnicos de la gestin y otro a los temas acadmicos. Es paradjica esta iniciativa, pues con el pretexto de quitar estorbos burocrticos, se incrementa la burocracia en cada plantel! La SEP lo enuncia as: Una nueva organizacin de la escuela con menos burocracia. No es el caso: la organizacin escolar, lejos de los propsitos expresos, incrementa sus cuadros administrativos. Y no slo en ese nivel: los supervisores contarn con un asistente para el apoyo tcnico-pedaggico, y otro concentrado en la gestin. Muchos profesores han denunciado que la cantidad de formatos que tienen que repletar (y no sirven para nada) merman su dedicacin a la enseanza. En lugar de eliminar estas labores huecas, se decide incrementar los puestos superiores de gestin. Desburocratizar?

 
 
26 de enero de 2016
El Plan Escuela al Centro incrementa brecha de desigualdad escolar: Manuel Gil Antn
Erick Jurez Pineda

El nuevo plan Escuela al Centro, anunciado por el Secretario de Educacin Pblica, Aurelio Nuo, incrementa la brecha de desigualdad escolar en el pas, y dadas las condiciones, es inaplicable para la mayora de los planteles, seal Manuel Gil Antn, investigador de El Colegio de Mxico. En entrevista para Educacin Futura, el tambin Director Acadmico de este medio, advirti que en el pas, ms del 40% de las escuelas de educacin bsica son multigrado; es decir, donde un docente atiende dos o ms grupos al mismo tiempo, y no tienen las condiciones bsicas para el desarrollo de sus actividades pedaggicas, por lo que el nuevo plan es poco viable en esas circunstancias. Cabe recordar que Nuo anunci que a partir del prximo ciclo escolar, las escuelas tendrn un presupuesto propio, donde maestros, directores y padres de familia decidirn en qu se gastan los recursos. Detall que se darn, en promedio, 90 mil pesos a aproximadamente 75 mil escuelas.

 
 
02 de noviembre de 2015
El cnclave
Manuel Gil Antn





Es 1492, los cardenales electores estn confinados. Rodrigo Borgia busca ocupar la Silla de San Pedro. No tiene los votos suficientes. De acuerdo con su hijo, Csar, rompe el sigilo obligado. A travs de palomas mensajeras, imparte instrucciones: comprar votos a cambio de prebendas o silencios y amenazas. Los interfectos se enteran de las proposiciones: oro u olvido. En la siguiente ronda, an no alcanza los votos suficientes. Ms mensajes, actividad febril fuera del recinto. Hasta que el Cardenal Borgia es elegido. Humo blanco: habemus papam. As inicia la serie Los Borgia y, salvando todas las distancias, enormes en ciertos aspectos y no tanto en otros, pienso en el actual proceso de sucesin en la UNAM. Agosto 28 de 2015. Treinta y dos acadmicos de la Universidad Nacional hacen pblica, en La Jornada, una carta que entregaron el da anterior a la Junta de Gobierno. No he sido testigo, antes, de un impacto tal en la reflexin crtica y debate sobre un proceso que, desde 1945, ha tenido como caractersticas esenciales la opacidad y el secreto: luego de auscultar, sin ms explicacin, los Notables anuncian, Campus et Orbi, quin fue designado. Qu solicitaban los colegas? Que sin modificar la reglamentacin que a s misma se da la Junta de Gobierno, sta organizara la presentacin pblica de los programas de los candidatos en la radio y televisin universitaria (informacin); que las comparecencias de los aspirantes ante la Junta para exponer sus propuestas y ser cuestionados en torno a la situacin de la UNAM y su futuro fuesen pblicas (transparencia), y que argumentaran su decisin, ya sea mediante un informe sustantivo de sus deliberaciones, las minutas respectivas o transmitiendo sus procesos de dilogo en vivo (rendicin de cuentas). Bien visto, las propuestas se orientaban a que la UNAM se pusiera al da: alcanzara al pas. No sin dificultades y lmites, se han enraizado entre nosotros los valores de la informacin, la claridad en los procederes y la argumentacin fundada en aspectos de inters pblico. Hemos visto, por ejemplo, en un canal de televisin pblico, a la Corte discutir y decidir si es acorde a la Constitucin que las parejas del mismo sexo tengan derecho a la adopcin. Cada ministro fundament su voto, varios a favor y uno en contra. La misiva a la que refiero fue considerada, por muchos, un atrevimiento o un acto estril de unos cuantos ilusos sin alcurnia. No ha sido as: pronto alcanz un poco ms de 13 mil manifestaciones de acuerdo en las redes sociales. La Junta, al convocar, previ la presentacin abierta de los programas en los medios electrnicos de la Universidad. Surgieron iniciativas de debates; los medios de comunicacin asumieron como un proceso de inters pblico, nacional, la renovacin de la Rectora de la universidad que tiene en su nombre ese mismo trmino: nacional.

 
 
19 de julio de 2015
Kepler y la reforma educativa
Manuel Gil Antn


Una leccin muy importante de la obra del astrnomo Johannes Kepler (15711630), adems del aporte enorme de las leyes sobre el movimiento de los planetas, fue la batalla que tuvo que dar, consigo y sus contemporneos, para romper un prejuicio derivado de los designios de Dios: el crculo era la forma perfecta a la que deberan ajustarse los mviles y, por supuesto, las rbitas planetarias. Era decreto indudable. Colabor con Tycho Brahe, quien durante aos registr con todo cuidado, los giros de los planetas. Al morir, leg a Kepler todos los folios en que constaban sus observaciones y, con base en ellas, ms la nocin circular a la que deberan ceirse los desplazamientos perfectos, continu el arduo trabajo. Dicen los que saben que al fijarse especialmente en los andares de Marte, y en extraos movimientos de Mercurio, el esfuerzo de Johannes por ajustar las rbitas a circunferencias no funcionaba. Haba algn error. Si el juicio previo de la eminencia del crculo era incuestionable, ni hablar: a revisar notas, observar otra vez para ubicar bien los traslados. El traspi, pensaba, estaba en los registros, no en la expectativa del nico acomodo posible: redondo. Porfiar se le daba, pero lleg el momento inevitable de la ruptura. En lugar de insistir en que todo cuadrara en el crculo, hall otra forma geomtrica: la elipse. Entonces lo observado se organiz: los datos demolieron el prejuicio. Se pas de la nocin del Sol como centro, y la traslacin de acuerdo a una circunferencia, a la de las rbitas elpticas que ahora sabemos y aceptamos. Sin el abandono del dogma circular, el avance en el conocimiento hubiera sido imposible. De manera anloga, en la cuestin educativa es dominante hoy un gran prejuicio: el crculo. En l hay un centro ocupado por las y los profesores. Por ello, lo central en el diagnstico, y en el remedio de todos los males, reside ah. Desde ese punto, se conforma el rea de la enseanza, y como los actores centrales, por definicin geomtrica, son los responsables del asunto, en ellos se concentra la raz del mal: no son idneos todos, y se enrumban acciones de gran calado: por ejemplo, evaluar para separar a los aptos de los ineptos; que los idneos orienten a los inadecuados y cambien. Si no es a la una, o a la segunda, a la tercera es la vencida: te quedas o adis. 

 
 
04 de julio de 2015
Kepler y la reforma educativa
Manuel Gil Antn

Una leccin muy importante de la obra del astrnomo Johannes Kepler (15711630), adems del aporte enorme de las leyes sobre el movimiento de los planetas, fue la batalla que tuvo que dar, consigo y sus contemporneos, para romper un prejuicio derivado de los designios de Dios: el crculo era la forma perfecta a la que deberan ajustarse los mviles y, por supuesto, las rbitas planetarias. Era decreto indudable. Colabor con Tycho Brahe, quien durante aos registr con todo cuidado, los giros de los planetas. Al morir, leg a Kepler todos los folios en que constaban sus observaciones y, con base en ellas, ms la nocin circular a la que deberan ceirse los desplazamientos perfectos, continu el arduo trabajo. Dicen los que saben que al fijarse especialmente en los andares de Marte, y en extraos movimientos de Mercurio, el esfuerzo de Johannes por ajustar las rbitas a circunferencias no funcionaba. 

 
 
06 de junio de 2015
Todos los taxistas
Manuel Gil Antn



Media noche el domingo. Baj del autobs y tom un taxi. Por dnde quiere que nos vayamos, jefe? Usted decida. De paseo o trabajo? Fui a chambear. En fin de semana? S, fue una reunin con profesores. Ah qu los maestros! Para m, jefe, que todos son una bola de vagos ignorantes, por eso estamos como estamos. Es cierto, dije. Antes que retomara resuello para seguir hablando, coment: s, todos los taxistas son rateros. Qu pas, jefe? Cmo cree? Yo no, ni los del sitio de la terminal, me consta; es ms, la mayora somos personas honradas que le damos duro a la chamba cada da. Y entonces por qu dice que todos los profesores son incapaces y flojos? Sabe que son un milln 200 mil, no ms contando hasta secundaria? No, jefe, ni idea. Silencio Le llovi mucho en el camino? Algo.

No es ficcin este relato, tampoco trivial: fue la idea (es un decir: el prejuicio) que oper como piedra angular en la apresurada labor de los artfices del conjunto de modificaciones legales que se hace llamar Reforma Educativa sin serlo: La causa de los problemas? Fcil: los profesores. Solucin a los problemas educativos? Sencillo: evaluarlos a mansalva (es un decir: examinarlos) para que siga el que sepa y el que no, que se vaya. Si todos somos culpables hasta que demostremos inocencia en el Estado contrahecho en que vivimos, es lgico que la barbaridad de la simplificacin y la ignorancia se extienda: todas las maestras y maestros del pas no saben nada, hasta que demuestren lo contrario. Consenso de partidos variopintos: rojos, verdes, turquesa, azules, amarillos, anaranjados y anexos en las alturas del Pacto dizque por Mxico: fue por y para ellos. Imagen extendida a cargo de los medios. Confluencia en la reduccin de un problema muy complejo a las fallas, expuestas como evidencia, de un solo actor en la trama: el magisterio feo.

Acaso no importa el papel de los maestros? Claro que s, y mucho, pero no basta y menos sin distinguir su gran diversidad en muchas dimensiones. No den lata. Lrguense con su cuento del camin desvencijado y la brecha intransitable a otro lado. S sabemos: desde maana, corbata de ovalitos y falda de opcin mltiple obligatorias. Viento en popa.

 
 
09 de mayo de 2015
Profesores de tiempo repleto
Manuel Gil Antn






Las y los profesores "de asignatura", un enorme conjunto de acadmicos que trabajan a destajo, sostienen a las licenciaturas en Mxico. Son muchos y sostienen la base del edificio. No tienen contratos de tiempo completo, pero laboran de tiempo repleto. De un saln a otro y de una escuela a la que sigue para completar, apenas, la quincena. Viven en gerundio: ando yendo de aqu para all dando clases a diario. La Asociacin Nacional de Universidades e Instituciones de Educacin Superior, ANUIES, dio a conocer, hace unos das, datos preliminares de un estudio sobre el enorme conjunto de acadmicos que, trabajando a destajo, sostienen a las licenciaturas en Mxico: los y las profesoras de asignatura. Pronto podremos estudiarlo a fondo, pero los avances dados a conocer (los cortos de la pelcula por venir) muestran que es urgente atender un grave problema en el espacio laboral de las instituciones de educacin superior (IES): se ha conformado un sistema tan estratificado que, por momentos, parece corresponder al de las castas. En lo ms alto de la pirmide se hallan los profesores de tiempo completo. Quiz sean 25% del total. Si en todas las IES del pas (pblicas y privadas, federales, estatales, tecnolgicas y normales) trabajan cerca de 340 mil acadmicos, alrededor de 85 mil tienen un vnculo laboral que asegura 40 horas de trabajo a la semana. Como dice el sabio: si hasta en los microbuses hay rutas, es preciso aclarar que no todos los colegas de tiempo completo son iguales. Cerca de 23 mil son la crema y nata del oficio, pues adems de contar con un contrato estable, obtienen bonos en sus instituciones y reciben an ms dinero al ser parte del Sistema Nacional de Investigadores, el SNI. Hay una tendencia en este sector: a mayores honores y privilegios, es necesario huir de la enseanza en los niveles bsicos. La licenciatura es un terreno que pocos visitan. No me quem las pestaas, estudiando un doctorado en Harvard, para dar clase a los alumnos de los primeros semestres. Son muchos y estorban para lograr una carrera acadmica deseable. En todo caso, me dedicar al posgrado.

 
 
05 de abril de 2015
Las jacarandas: una tradicin
Manuel Gil Antn


Las jacarandas en la Preparatoria Agrcola de Chapingo. Foto. Roberto Rivera

Breve nota personal: no estn ustedes, amables lectores, para saberlo, ni yo siguiendo los cnones de la frase para contarlo, pero si dispensan el atrevimiento les comparto una pasin. Jos Emilio Pacheco, en su poema Alta traicin,  dice:

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
dara la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montaas
-y tres o cuatro ros.

Si pudiera conversar con l, le dira que deje intacto al poema, que es una maravilla la reivindicacin contra el nacionalismo de pacotilla que se nos impone todos los das en la escuela, cuando nios, y a diario en las noticias pues siempre se celebra algo importante para la Patria Oficial de Bronce, y hay discursos, ceremonias sin cuento y algunos das de asueto Que como paisano suyo, aunque de Narvarte, tambin dara la vida por esa ciudad deshecha, gris, monstruosa que ha sido nuestra. Ya en la pltica, compartira con l que en muestra ciudad, cada ao, entre febrero y marzo, la ciudad deshecha se rehace, un color precioso le rompe la cara al gris y se cae la cara del monstruo para dejarnos ver otra faz: florean las jacarandas. Y que esa es mi pasin citadina, urbana, narvartea. Es ms: ha de pasar lo mismo en otros lares de Mxico, no ms que yo no s. Lo que s s es que, me dijo Jess Francisco Galaz, no hay en Mexicali, pero Laura Padilla me mostr las que se prenden mero en medio de la Universidad de Aguascalientes. Ha de haber por muchos lados 

 
 
22 de febrero de 2015
No te quedes atrapado
Manuel Gil Antn



NOTA. Estimados probables lectores. Gracias a la generosidad de Anglica Buenda y el equipo de LAISUM, he recibido la invitacin, que es un honor, de contar, con cierta periodicidad de un espacio de opinin en el Laboratorio. He retomado el ttulo de la columna que durante ms de 10 aos escrib, entre 1994 y 2004: EL PEN DE MARFIL. No pretendo escribir desde la Torre de Marfil, en la que importa mostrar cunto se sabe o cun indescifrable resulta el lenguaje del autor del texto, como signo de calidad. Mis maestros en este oficio me ensearon, desde temprano, que lo que importa es comunicarnos. El que escribe hace la mitad del trabajo, que slo queda del todo realizado cuando con generosidad alguien le dedica unos minutos a leerlo. En esta primera oportunidad quiero hacer dos cosas: la primera es dedicarle el texto a Eduardo Ibarra: en estos meses el ao de su partida, le echaba ganas a mejorar. No se pudo: lo echo de menos un buen. Y por otra parte, iniciar con la reproduccin de un texto en que seguro converge la tica del fundador de LAISUM con quien esto escribe: uno no siempre logra un material que crea que dice bien lo que se comparte con otros. Para qu intentar mejorarlo, o realizar otro a escasos tres das de que se cumplan 4 meses de la criminal accin contra los muchachos de Ayotzinapa? Arranco, pues, con la publicacin, para otro pblico, de la misma indignacin de hace un mes. Gracias.  

 
 


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